Los mejores consejos para que los padres colaboren con los maestros de sus hijos
Al comienzo del nuevo año escolar, pruebe estos consejos para padres de comprobada eficacia, sobre cómo trabajar con el maestro de su hijo.
Al inicio del año escolar, todos los padres se preguntan cómo será la nueva maestra. ¿Entenderá las necesidades de aprendizaje o de atención específicas de su hijo? ¿Reconocerá los talentos especiales de su hijo? ¿La colaboración entre usted y la maestra será un éxito, o un problema?
Lamentablemente no existe un manual de instrucciones para su hijo, que usted pueda consultar para obtener respuestas simples a sus preguntas. Pero puede aprender de otros padres que atravesaron las mismas situaciones. Para obtener consejos útiles, consultamos a los miembros de nuestro club de investigación de los mejores padres (en inglés, Most Valuable Parent o MVP). Se trata de padres que se inscribieron para participar en proyectos que nos ayudan a entender mejor las necesidades de las personas que visitan nuestro sitio Web.
Les preguntamos, "¿Cuáles fueron los pasos o las estrategias que probó y que le resultaron útiles para fomentar una relación positiva y de apoyo con los maestros de su hijo?". A continuación encontrará los diez mejores consejos:
- Ayude a la maestra a conocer a su hijo.
- Colabore.
- ¡Comuníquese, comuníquese, comuníquese!
- Mantenga un buen temperamento o conserve la calma.
- Póngalo por escrito.
- Únase a otros para ayudar a su hijo a organizarse.
- Participe en el aula.
- Endulce la relación.
- Aumente el conocimiento del maestro sobre los problemas de atención y de aprendizaje.
- Conozca sus derechos y sus responsabilidades.
Mark Condon dice, "durante la primera semana de clase, cuéntele a la maestra cuáles son las características personales de su hijo (lo que le gusta y lo que le disgusta, sus virtudes y sus dificultades, los rasgos de su personalidad, y sus expectativas para el futuro de su hijo). Cuanto más sepa la maestra sobre su hijo, mejor podrá encarar su situación específica".
Debbie Penny se reúne con todos los maestros de su hijo alrededor de dos semanas después de que comienzan las clases. "Siempre hago énfasis en uno o dos objetivos para mi hijo, por ejemplo cómo tomar notas o cómo estudiar para los exámenes. Hago que los maestros comprendan que estoy apoyando a mi hijo y que ambos somos socios en lo que respecta a su aprendizaje".
Asimismo, Michelle Hall le da a la maestra una lista de las rutinas y hábitos de estudio que ella y su hija aplican en casa "así conoce las costumbres de mi hija".
Rhonda Jacobson también comparte estrategias con la maestra. "Mantenga informada a la maestra sobre su hijo, incluyendo evaluaciones recientes, información médica, situación familiar (en otras palabras, todo lo que pueda afectar el rendimiento de su hijo)".
"Pero por sobre todas las cosas", dice DeEtte Wiberg, "Les hago saber lo agradecida que estoy con ellos por prestar atención a los sentimientos de mi hija".
Si desea obtener más consejos para la primera reunión entre los padres y la maestra, lea Cómo obtener los mejores resultados de la conferencia entre padres y maestros.
Nos dice Patti Maddox, "En todas las reuniones escolares siempre digo que no somos el enemigo. Entendemos que esto es una sociedad, en donde el objetivo es que nuestro hijo tenga éxito en la educación. Les pedimos a los maestros que nos digan qué podemos hacer para colaborar con ellos".
Margaret Franco piensa lo mismo. "Trate a las maestras de su hijo como integrantes de su equipo. Pídales ayuda y estrategias que pueda usar en casa con su hijo ¡y aplíquelas! Los maestros valoran que los padres cumplan con su parte".
Dice Deborah Brownson, "Si la maestra quiere intentar una nueva estrategia, coordino una reunión a las dos o tres semanas para ver cómo está funcionando. Una vez que intentan a su manera, las maestras están más dispuestas a intentar otros métodos".
"Si la maestra le advierte sobre un problema académico o de comportamiento", recomienda Mark Condon, "Infórmele cuáles fueron las medidas que tomó en su casa para corregir esos problemas. De ese modo también envía un mensaje a su hijo de que todos son miembros del mismo equipo y que se apoyan unos a otros".
Dice Martha Randolph Carr, "Soy muy cuidadosa para escoger mis batallas y me mantengo firme cuando es necesario, pero jamás lo convierto en algo personal. Nadie quiere hacer un mal trabajo, y existen muy pocas maestras que sean realmente insensibles. Si una maestra se ve sobrecargada de trabajo, le pregunto cómo puedo colaborar con ella".
Pero no se concentre exclusivamente en los problemas. Annette McMillian sugiere, "cuando veo que ocurre algo positivo que mejora el aprendizaje de mi hijo, le digo a la maestra que está haciendo un buen trabajo".
Ya sea por correo electrónico, teléfono, notas o en persona, estos padres que nos asesoran hacen un esfuerzo continuo para mantenerse en contacto con los maestros de sus hijos.
Dice Sandy Barr, "Nos comunicamos por correo electrónico para asegurarnos de que estamos al tanto de información importante, y de los deberes y proyectos asignados".
Kathy Foy también se comunica con la maestra de su hijo por correo electrónico al menos una vez por semana. "Con el correo electrónico nos mantenemos en contacto constante en el momento que nos conviene a las dos, con tiempo suficiente para hacer o contestar preguntas".
Dice Michelle Hall, "Me aseguro de que la maestra sepa que estoy dispuesta a hablar de lo que sea, y que puede comunicarse conmigo antes de que un tema insignificante cobre importancia".
Agrega Mary Drabik, "No sólo uso el correo electrónico para formular preguntas y brindar información. Ocasionalmente, también envío artículos pertinentes y hasta chistes divertidos".
Carol Hudson cree que "tener una comunicación abierta por medio de notas y reuniones con la maestra es una forma eficaz de averiguar cuál es el rendimiento de su hijo en clase. Por ejemplo, averigüe qué están estudiando en ciencias o historia. Entonces hable con su hijo todas las noches sobre los deberes".
Emilie Serratelli y su esposo envían correos electrónicos, hablan por teléfono y dedican tiempo para conversar periódicamente con la maestra durante el año. Dice Emilie: "En todas las comunicaciones, le repetimos a la maestra que es un integrante clave del equipo de atención de nuestro hijo, ya que pasa mucho tiempo junto a él".
Mary Peitso aconseja: "No trate de echarle la culpa a nadie. Intente lidiar con los problemas que se presentan sin ponerse a la defensiva".
Nancy Ficaro siempre trata de ser "tan positiva como sea posible cuando hablo con los maestros de mi hija. También les dejo saber que entiendo perfectamente que trabajar con un niño que necesita más atención no siempre resulta fácil, especialmente cuando están tratando de resolver las necesidades del resto de sus alumnos".
Pam Swayne nos recuerda que el buen temperamento se aplica también a su hijo. "Cuando mi hijo quiere que yo intervenga en la escuela, no reacciono emocionalmente. En cambio, le pido que escriba una lista sobre lo que quiere que hable con la maestra. Entonces vamos juntos: él habla y yo lo apoyo".
Susan Morgan y su esposo se dieron cuenta de que la mejor manera de formar un equipo con las maestras de su hija era "escribir todo y dejar asentados los pedidos, las preguntas y las notas. Estamos siempre bien preparados para las reuniones trimestrales basándonos en documentación entregada y recibida de cada maestro".
Kim Klupenger también deja todo escrito. "Cada mes, escribo un resumen de cómo le va a mi hijo en casa (cuáles son las áreas en las que observo mejoras, qué estamos haciendo para favorecer nuestros objetivos comunes y cuáles son los retos que experimentamos en casa)".
Juntos, usted y los maestros de su hijo, pueden ayudarlo a organizarse. Como relata Robin Joslin, "Al comienzo del año la maestra de mi hijo estableció un método de carpeta: cada niño tiene una carpeta en su mochila, así que ella coloca todo lo que debe ir a la casa en la carpeta, y los niños no pierden las cosas. La maestra revisa la carpeta todas las mañanas para ver qué vino de vuelta. Con el sistema de la carpeta, sé que recibe mis notas".
Jana Boswell tiene un método similar. "La maestra y mi hijo tienen un cuaderno de deberes diarios. Al final de cada clase mi hijo pasa por el escritorio de la maestra, hace que la maestra revise los deberes que escribió y la maestra coloca sus iniciales para ese día. Le quita 15 segundos de su tiempo a la maestra y nos da una pista de lo que debemos hacer en casa".
Aconseja S. Barend: "Mostrar interés por otras cosas que no sea sólo lo que le sucede a su hijo ayuda a fomentar una buena relación con la maestra. Nada reemplaza el beneficio de estar en el aula".
Karen Peterson no sólo presta servicios como voluntaria en el aula de su hija, sino que también colabora con la maestra especial de su hija. "Mi objetivo es aliviar a la maestra de algunas tareas de rutina, así ella tiene más tiempo y energía para ayudar a mi hija a tener éxito en la escuela. Obtengo muchos beneficios al estar más conectada con lo que ocurre en la escuela (especialmente debido a que mi hija no me cuenta demasiado sobre cómo transcurrió su día)".
Lana Baeten no sólo presta colaboración en forma voluntaria en el aula de su hija, sino que también ayuda a cualquier maestro que la necesite. "De ese modo formo una relación con los otros maestros, lo que resultará útil cuando mi hija pase al próximo grado".
Una madre hábil con la computadora, Debbie Johnson, se ofrece como voluntaria para crear calendarios y carteles con imágenes que necesitan en la clase.
Jackie Brennan colabora con la maestra haciendo formularios generados por computadora, tales como hojas de tareas. "Estos esfuerzos", señala Jackie, "benefician a todos los alumnos".
Si desea conocer las experiencias de otros padres, lea Colaborando con otros.
Susan Weans sugiere: "Demuéstrele a los maestros que es agradecido. Cómpreles obsequios y tarjetas. Pregúnteles (con sinceridad) cómo están. Regáleles cosas para que se den un gusto personal".
"No tenga miedo de ser creativo", dice Danelle Ivey. "En dos ocasiones junté a algunas amigas, y preparamos un almuerzo para el cuerpo docente. Aún cuando trabaje afuera de su casa, podrá sentir que participa en las actividades escolares donando la vestimenta o los uniformes que ya le quedan chicos a sus hijos pero que aún sirven, para casos de emergencia".
Los maestros tienen muchas obligaciones diarias, especialmente los maestros de educación general que deben cubrir un programa con toda clase de estudiantes. Usted puede ayudarlos a mejorar su conocimiento sobre los problemas del aprendizaje acercándoles información bien fundamentada.
Por ejemplo, Jil Lewis les entrega a los maestros de su hijo "hojas con datos sobre la dislexia y sobre cómo la dislexia le afecta a su hijo específicamente".
De manera similar, Danelle Ivey prepara material suplementario. "La mayoría de las veces al maestro se le entrega una pila de papeles sobre el programa de educación individualizado, o por sus siglas PEI (en inglés, Individualized Education Program o IEP) sin los antecedentes o datos específicos del niño. En lugar de asumir que alguna persona de la escuela hablará con los maestros y les explicará el PEI de mi hijo, me encargo de hacerlo personalmente. Les explico cuáles son los fundamentos racionales que respaldan ciertas modificaciones o cuál es el objetivo de algunos de los aspectos más inusuales del PEI".
Adrienne Lopez dice, "Cuando usted no está de acuerdo con una maestra sobre la educación de su hijo, es mejor que sustente su posición con hechos. Muchas veces envié por correo o imprimí copias de artículos obtenidos en portales de Internet como SchwabLearning.org, que cuentan con asesoramiento especializado para ayudar a los niños con necesidades especiales o discapacidades del aprendizaje. Muchas de las estrategias que sugerí también ayudaron a otros niños de la clase."
"Lo mejor que puede hacer el padre de un niño con necesidades especiales", dice Patti Maddox, "es aprender las normas y las leyes que rigen en los colegios. Descubra cuáles son las responsabilidades de la escuela, y luego asegúrese de entender sus propias responsabilidades".
September 2005
© 2008 GreatSchools Inc. All Rights Reserved. Originally created by Schwab Learning, formerly a program of the Charles and Helen Schwab Foundation





